Conciencia Plena

Estoy convencida de que una condición indispensable para vivir una vida plena radica en la capacidad de introspección, de “recogerse periódicamente”.

Con conciencia plena me refiero a la capacidad de atender a nuestro interior e interiorizar para abrirnos a la vida y tomar conciencia de la propia existencia. La conciencia plena, en cuanto a la capacidad de atender a nuestro interior, nos proporciona la oportunidad de mantenernos vivos y despiertos ante nuestra propia vida. Esta atención interior es el elemento central del crecimiento, un requisito imprescindible para poder transformarse y la postura más importante para una posible curación.

Esta toma de conciencia se puede lograr cuando las personas centran su atención en sí mismas. La percepción del cuerpo, de los sentimientos y pensamientos se coloca así en el centro de nuestra atención y podrán vivirse siendo plenamente consciente del momento.

Centrarse en lo que está sucediendo en cada momento refuerza nuestra capacidad de estar presente y participar. A través de la conciencia plena hallaremos el camino para encontrar mejores soluciones a nuestras cuestiones personales y alternativas más efectivas para actuar que únicamente mediante el pensamiento racional. Nos permite reconocer y comprender las interrelaciones de manera más clara, ya que se experimentan también a nivel emocional-corporal y no solo mental.

Una mentalidad más amable y aceptable no solo nos beneficia, sino que además nos proporciona una comprensión más profunda de nuestras necesidades, motivos y deseos, incluso ante las emociones más dolorosas.

La conciencia plena puede ayudarnos a abandonar condicionamientos y ver las cosas desde una perspectiva más fresca.

Los métodos de la enseñanza de la conciencia plena se han incorporado desde la década de los 70 a los programas de la medicina fundamental (MBSR según el prof. Jon Kabat-Zinn e.o.). La conciencia plena y la meditación han demostrado ser especialmente efectivas en relación con los programas de superación del estrés, esenciales para los conceptos de los tratamientos para patologías causadas por el estrés y como profilaxis para recaídas en caso de depresión.

Coaching

El término Coach significa coche de caballos, es decir, un vehículo que nos permite viajar de un lugar a otro. El coaching está basado en objetivos y soluciones.

En mi calidad de coach le acompaño durante el proceso de asesoramiento, reforzando sus potenciales y buscando una solución para su caso personal. A veces, soy la abogada de hechos ocultados y ayudo a sacar a la luz problemas reprimidos. Otras, me convierto en la diseñadora de nuevas estrategias que ayuden a hallar una respuesta honesta.

Cualquier cambio requiere reconocer previamente el origen del agobio y reunir el valor para responsabilizarse de la situación actual. Es la única manera de construir estrategias y decisiones eficaces para aumentar el bienestar y reducir el estrés. Le ayudo a encontrar soluciones integrales que se puedan implementar en el conjunto de su vida.

Aunque los métodos del coaching procedan en su mayor parte del repertorio de métodos psicoterapéuticos, el coaching, en contraposición a la psicoterapia, no se centra en tratar las alteraciones emocionales.

El objetivo de un coaching puede ser:

  • Proporcionar claridad y seguridad para tomar decisiones profesionales
  • Planificación vital
  • Modificar patrones de estrés problemáticos
  • Reducir el miedo a exámenes o el pánico o miedo escénico
  •  Potenciación de la capacidad de aprendizaje y de rendimiento
  • Entrenamiento de competencias sociales como p.ej. la comunicación
  • Desarrollo de la personalidad

 Mi oferta:

  • Coaching de duración breve enfocado en la solución para superar un problema actual
  • Acompañamiento de larga duración para lograr procesos de modificación fundamentales o en caso de planificación vital
  • Coaching telefónico, cuando la cosa resulte urgente, porque haya que afrontar p.ej. una entrevista personal.

Estrés

Nuestro día a día se caracteriza por rápidos cambios, presión por rendir, falta o exceso de exigencias. Prácticamente nadie está a salvo de todo ello. El estrés nos perjudica, sobre todo si dura en el tiempo, tanto si lo causa una situación profesional o familiar, alguna enfermedad, padecimientos crónicos, conflictos psíquicos o pequeñas broncas constantes. Cualquier experiencia estresante nos puede agobiar incluso aunque la situación que lo desató haya pasado. Cualquier experiencia negativamente procesada – enfermedad, separación, derrota etc. – puede permanecer activa en el sistema nervioso.

Si a esto le sumamos la falta de descanso y de desconexión, puede darse una sobrecarga que nos produce un sobreesfuerzo. Cuando el cerebro no puede ordenar razonablemente el exceso de demandas e impresiones, se produce la sobrexcitación: El sistema motor se dispara y el sistema de relajación ya no aguanta. La consecuencia son palpitaciones, estrechamiento de los vasos sanguíneos y alteraciones del sueño. El sistema inmunológico se derrumba, la líbido se reduce y la vida empieza a no ilusionar.

El estrés no solo bloquea el sistema energético propio del cuerpo, sino que es responsable de gran parte de las denominadas enfermedades derivadas de la civilización (p.ej. patologías cardiovasculares).

La oferta que le ofrezco incluye apoyo a la hora de:

• Identificar su propio comportamiento ante el estrés

• Reconocer mentalidades y márgenes de maniobra

• Aprender a prevenir mejor el estrés

• Superar su propio estrés y

• Conocer el método del golpeo de los meridianos (psicoterapia energética)

 

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